PGP (Pretty Good Privacy) es un criptosistema capaz de proporcionar:
- Autentificación y confidencialidad tanto en el envío de mensajes por correo electrónico como en la protección de datos almacenados en disco
- Intercambio seguro de datos TCP/IP entre máquinas que ejecuten PGPnet

El archivo se cifra empleando algoritmos simétricos (CAST, IDEA o TripleDES) mediante una clave de sesión. Esta clave puede ser distinta para cada cifrado porque se cifrará posteriormente con la clave pública del receptor.
¿Qué necesita la policía para descifrar esta información? Tener la clave privada del receptor para descifrar la clase de sesión y con esta clave descifrar el archivo. Es decir, lo que le falta a la policía es esa clave privada.
Alguien podría pensar en un ataque de fuerza bruta para descifrar esa clave de sesión, pero con longitudes de clave asimétrica de 2048 bits, es (supestamente) computacional y temporalmente imposible.
PGP es una herramienta libre, de fácil uso, que permite blindar la información privada de cualquier persona, sin necesidad de tener unos altos conocimientos en criptografía. ¿Pero qué pasa cuando el control de la seguridad personal se entromete en la seguridad nacional?.


